La columna vinófila: ¿Quién bebe vino dulce?

Los vinos cosecha tardía tuvieron un crecimiento exponencial en los últimos años; sin embargo, aún pesa sobre ellos un prejuicio cruel que los pone a la par de bebidas menos nobles. ¿Qué hay de nuevo en el mundo de los vinos dulces? Hoy te lo contamos.

por ANA PAULA ARIAS



Hay varias maneras de hacer vino dulce, pero los cosecha tardía son una de las categorías más comunes en Argentina. Suelen ser blancos, aunque pueden producirse de la misma manera a partir de uvas tintas. Los racimos se dejan en la planta hasta pasado unos meses luego del comienzo de la vendimia y se cosechan cuando la uva perdió agua y concentró mayor cantidad de azúcares. No hay agregado de azúcar de ningún tipo, todo el proceso es natural y por eso se sienten tan distintos a cualquier otra bebida alcohólica dulce.


El vino tardío parece haber encontrado su nicho entre los jóvenes y los que recién empiezan a beber. Muchas veces funcionan como una puerta de entrada a un tipo de consumo más sofisticado: los fanáticos de los dulces pueden pasarse fácilmente al consumo de blancos secos y, eventualmente, al de los tintos. Esto resulta especialmente interesante para las bodegas que quieren seducir a una parte de la población que hoy elige tomar cerveza o, directamente, no tomar nada de alcohol.


Los fanáticos de la barrica y de los taninos no suelen tomar en serio este tipo de vinos. Pero ¿qué dicen las estadísticas? El informe anual que realizó el INV sobre el mercado interno arrojó un dato esclarecedor: durante el período comprendido entre 2009 y 2018 las ventas de vinos dulces crecieron casi en un 35%, siendo uno de los pocos productos vitivinícolas que terminaron la década con un saldo positivo.


El éxito de este tipo de vinos es tal porque funciona bárbaro como puntapié inicial para comenzar a desarrollar nuestro paladar: tienen menos graduación que los tintos, son más frutados, más ligeros y, lo más importante, su dulzor disimula el gusto a alcohol y la acidez natural del vino. También sirve para manejar esa presión social que plantea el consumo de vino como un tipo de consumo refinado y que se contrapone al de otro tipo de bebidas, como los vinos frizzantes de colores artificiales o los cócteles de vino con agregados de esencias frutales.


¿Quién bebe vino dulce hoy? Aparentemente, mucha más gente de lo que parece. Esta tendencia, de la que tal vez los bebedores más tradicionalistas no se hayan percatado aún, tiene un crecimiento constante gracias a bodegas que apostaron fuerte a la producción de vinos dulces cada vez más delicados, más atractivos y de mejor calidad.


La mejor manera de que te dejen de costar tanto los cosecha tardía es tomándolos a la temperatura justa y con un maridaje adecuado. Te dejamos una idea fácil: queso, mermelada y frutos secos. Después nos contás.



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