Poca madera y mucha fruta en los vinos de julio del Club Cuisine&Vins

Siguiendo las tendencias de nuestra industria, la caja de julio incluyó vinos amables, elegantes y frutados. Antes que vinos con mucho cuerpo, pero imposibles de tomar, elegimos vinos ricos, modernos y bebibles. Y estamos seguros de que nuestros socios los amaron.



por ANA PAULA ARIAS


En la década de los 90, y hasta hace unos siete u ocho años, en Argentina el vino estaba más definido por los aromas y sabores de la madera que de la fruta.  Barricas de roble francés y americano se usaban de manera excesiva, en parte porque había dinero para comprarlas y, en parte también, porque nuestros tintos se hacían a la medida del paladar estadounidense.

Esto cambió con las nuevas condiciones económicas de país y el mundo, además de la irrupción de una nueva generación de enólogos que preferían resaltar las características del suelo y la zona por sobre las notas de crianza. Al mismo tiempo, los consumidores empezaron a apreciar tintos y blancos más livianos y fáciles de beber en general.

Una de las bodegas que apostó a este estilo es Sottano (Valle de Uco, Mendoza). El Sottano Merlot es un tinto mineral y frutado, con un poquito de madera, pero muy sutil. Es una muy buena forma de acercarse a cepas no tan tradicionales, porque está perfectamente hecho y es de esos tintos de los que te terminás la botella sin darte cuenta.




En julio el Club también trajo el Lagarde Malbec Orgánico, sin madera. Una apuesta interesante de la bodega Lagarde (Luján de Cuyo, Mendoza) para conocer el lado más fresco de nuestra cepa ícono.  Este tinto presenta lo orgánico no solo como una manera de producir, si no también de conectarse con el suelo y la Tierra mediante una fruta fresca poco manipulada y más natural.




La caja se completa con una edición exclusiva para socios del Club Cuisine&Vins, el Coya Malbec. Proveniente de Luján de Cuyo (Mendoza), con notas típicas de la cepa, como ciruela y lavanda, este es un vino equilibrado y genial para acompañar platos sencillos como estofados o empanadas. Un tinto vigoroso pero muy equilibrado, que sirve como muestra de que la sencillez y elegancia de nuestros terruños no requieren de un exceso de madera.






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