Cómo es Negresco, el restaurante del nuevo hotel Palladio

Estuvimos visitando el recientemente inaugurado Palladio Hotel Buenos Aires MGallery by Sofitel, donde conocimos la gastronomía, la coctelería y la oferta de vinos de Negresco Bar y Negresco Bistró.

por MÁXIMO PEREYRA IRAOLA



Cada vez que abre un hotel en la ciudad en la que vivimos, pensamos tal vez en tomarnos unas mini vacaciones de una noche, o en visitarlo para luego recomendarlo a amigos turistas, pero lo que más nos suele interesar, como locales, es saber qué tan bien se come y qué tan bien se bebe. Las decepciones en algunos casos son tremendas: hoteles que prometen mucho, que están muy bien ambientados y tienen un muy buen servicio, pero en sus restaurantes ofrecen pastas insípidas inundadas en crema, cortes de carne durísimos y postres gelatinosos de los que con suerte resistimos dos cucharadas. 

En el otro extremo de la satisfacción hay hoteles como el Palladio Buenos Aires MGallery de Sofitel, gran novedad hotelera en Buenos Aires, recientemente inaugurado en la inmejorable ubicación de Callao y Paraguay, frente a la plaza Rodriguez Peña. Una plaza, dicho sea de paso, que homenajea con su nombre a Nicolás Rodriguez Peña, uno de los artífices de la Revolución de Mayo, integrante del Segundo Triunvirato. El hotel se emplaza sobre el terreno donde alguna vez se ubicó la residencia del político, y donde luego existió un caserón de estilo francés del que sobreviven hoy los dos salones principales.


El Palladio se destaca por su buen gusto, evidenciado en la decoración, los muebles y hasta la iluminación, además de la ambientación de sus distintas suites, su bar y su restaurante. El hotel está envuelto en un clima cálido, elegante y formal sin ser rígido; el personal es súper atento y el servicio ha sido elogiado hasta el hartazgo por todos los huéspedes que ya pasaron por sus 113 habitaciones, todas con balcón privado.


En nuestra más reciente visita al Palladio, comenzamos por el Negresco Bar, un lugar exclusivo y moderno, con banquetas de cuero comodísimas, en el que el bartender Román Mailhos prepara maravillas en vasos y copas de distintos tamaños, formas y colores. Así nos sirve primero un Botánico, elaborado con Gin Bombay Sapphire, jugo de limón, jengibre, menta, ginger beer y lavanda bitter. Perfumado y fresco. Continuamos con un Pisco Sour, clásico que nunca falla. Finalmente, el cocktail memorable (así se anuncia en la carta): se llama Negresco, como el bar y el restaurante, y consiste en un poderoso brebaje hecho con whiskey Glenffiddich 12 años, Aperol, Campari, Lunfa, Bitter angostura y un dash de fernet Branca. Se sirve debajo de una campana llena de humo, que al ser levantada invade de aromas el ambiente y le da un profundo sabor ahumado al cocktail. Entre trago y trago, Román cuenta que además sirven vinos por copa y ofrecen una serie de snacks y tapeos -muy variados: hay desde croquetas hasta gyosas de cerdo, pasando por bao al vapor y satay de ave y maní- para acompañar las bebidas, y nos muestra unos pequeños barrilitos de roble en los que maceran el negroni durante un mes. La carta, al igual que la del restaurante, sorprende por su amplitud.


Después pasamos a Negresco Bistró, el restaurante del hotel comandado por las manos expertas del cocinero Ramiro Martínez. La carta, muy mediterránea, sorprende por la generosidad de sus platos, todos abundantes y más que aptos para ser compartidos. Como entrada, y después de pedir un buen vino, comenzamos con una de las opciones más populares de la carta: langostinos y mollejas bien doradas, servidos con una espuma de papa, hinojos confitados y crocante parmentier. Destacamos de nuevo el tema de la abundancia de los platos: esto es técnicamente una entrada, pero puede compartirse perfectamente. Y es exquisita. Como principal probamos un tremendo plato de Caramelle de salmón. Por si no lo saben, el caramelle es un tipo de pasta que debe su nombre a que tiene forma de caramelo. Riquísimos, servidos con un caldo lleno de sabor, además de pulpo, vieiras y otros mariscos.


Por último, el postre: una torta húmeda de chocolate con whisky, ciruelas y helado de vainilla al Drambuie. Fiesta de texturas y sabores, amargo y dulce a la vez, tibio y frío. Mención aparte para la oferta de helados de Negresco, amplia y muy diversa, con sabores exóticos y combinaciones que se preparan en la cocina desde cero.


Negresco Bar está abierto de domingo a jueves de 8:30 a 00 hs, y los viernes y sábados de 8:30 a 01:00 hs. Sirve cafetería, snacks y su carta de cocktails clásicos y de autor. Negresco Bistró abre también todos los días desde la mañana, ofreciendo desayuno, almuerzo, té y cena. De domingos a jueves abre de 6:30 a 00 hs, y los viernes y sábados de 6:30 a 01:00 hs. En breve va a haber opciones de brunch y noches especiales para disfrutar en distintos momentos. Además, el hotel cuenta con salones ideales para todo tipo de eventos, desde cumpleaños hasta aniversarios y civiles. Como mínimo, recomendamos pasar a tomar algo y comer algo de la carta de este restaurante que promete convertirse en un clásico de Recoleta.



Palladio Hotel Buenos Aires MGallery by Sofitel

Av. Callao 924, CABA

Reservas al +5411 4700.7520, o por mail a negresco@palladiohotel.com.ar

wwww.instagram.com/negrescobistroybar



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