Cómo el chocolate puede salvar al Amazonas

A lo largo de los últimos años hemos escuchado que el fin del chocolate está próximo, pero ahora hay una luz de esperanza: Brasil está plantando árboles de cacao para crear nuevos bosques y devolver vitalidad a la selva amazónica.

Un reciente informe de Reuters establece que muchos de los hacendados brasileños que hasta hace poco tiempo contribuyeron a la destrucción del ecosistema amazónico están ahora plantando árboles de cacao para formar nuevos bosques con la ayuda de ambientalistas.

Esta alianza entre ambientalistas y productores ganaderos es inusual, si tomamos en cuenta que ambos grupos han estado enemistados desde siempre: los grupos de conservacionistas realizaron numerosas campañas en contra de la destrucción de los ecosistemas a partir de prácticas agropecuarias y ganaderas, mientras que los ganaderos argumentan que las tierras que ganan a la selva para pastura son necesarias para poder sustentar a sus familias.

La plantación de cacao, sostienen algunas organizaciones ambientalistas, ofrece una solución que beneficia a todo el mundo, puesto que ayuda tanto a la ecología como a la economía brasilera.

Sudamérica fue históricamente una de las tres regiones principales en la producción de cacao a nivel mundial; en la década de 1990, sin embargo, un hongo devastador destruyó el sector bajando dramáticamente la productividad de las plantas. Ahora la Asociación Nacional de la Industria de Procesamiento del Cacao (AIPC) sostiene quelas nuevas plantaciones podrían devolver a la industria brasilera a sus épocas de gloria. Según las predicciones, Brasil duplicará su producción anual para 2028, aumentando en un 5% el abastecimiento a nivel global.

Además de los beneficios económicos que esto conlleva, los expertos aseguran que la transición de la tala a la plantación de árboles de cacao contribuirá considerablemente a la reforestación del Amazonas. Los fondos necesarios para las plantaciones provienen de grupos conservacionistas como The Nature Conservancy y el Fondo Amazónico, administrado por el gobierno brasileño.

Por otro lado, los estancieros de Brasil entienden las ventajas adicionales que representa la plantación de cacao: los animales requieren pasturas enormes para alimentarse, y la tierra desmontada del Amazonas se degrada en unos pocos años si no es administrada correctamente, haciendo que haga falta deforestar con frecuencia, práctica que está cada vez más regulada y restringida. Una plantación de cacao, además de resolver este inconveniente, produce ganancias hasta cinco veces mayores que las que puede producir la ganadería de la región.

Se proyecta que los nuevos "bosques de chocolate" ayudarán al ecosistema haciendo las veces de bosques sustitutos que favorecerán el regreso de la fauna y la flora local y mejorarán la calidad del agua. Los árboles de cacao son perennes, lo que los hace productivos durante décadas. Los expertos recomiendan plantar cacao junto con otros árboles autóctonos más altos que provean sombra, como la caoba o el ipê.


Fuente: http://food.news

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