Al pan, pan y al queso… vino

Uno de los maridajes más antiguos y tradicionales se da entre quesos y vinos. Las opciones, para todos los gustos, son infinitas. Los acuerdos vanguardistas pican en punta.

¿Habrá algo más rico que la combinación queso/vino? No lo creo. ¿Soy subjetivo? Lo reconozco. Definitivamente, es un mix muy difícil de superar. No importa el momento ni la ocasión. Es garantía de satisfacción en cualquier ámbito: en la previa del asado del domingo, en la recepción de un evento social, en una degustación, en una comida casual o en una picada entre amigos. 

En fin, queso y vino, vino y queso. Son como Romeo y Julieta. Inseparables. Juntos, dan lo mejor de sí, se potencian, deleitan los paladares sibaritas más exigentes. 

Las variables de armonización enogastronómica se multiplican y –más allá del gusto personal- existen reglas infalibles, que recomendamos para que la conjunción de ambos productos sea maravillosa. 

Atención: hoy el juego se amplió y entraron nuevos actores que complementan esta dupla exitosa. Son los acuerdos vanguardistas o innovadores, que ganan terreno, a paso firme. 

Aquí están, estas son nuestras recomendaciones. ¿Te tentamos? 

Algunas cuestiones básicas

No todos los quesos van bien con todos los vinos. Por ello, es importante tener en cuenta determinadas pautas para que la experiencia sensorial sea perfecta. El abanico de quesos es tan amplio como el de los vinos y el objetivo es lograr la fórmula que nos deleite. 

·         Quesos Suaves. Maridan con vinos blancos jóvenes secos y tintos ligeros. Comodín: vino rosado seco o semi seco y espumosos.

·          Quesos Fuertes. Se complementan con vinos tintos estructurados, con cuerpo. También es válido un blanco con madera, untuoso, o espumosos de buen volumen.

·         Maridaje por acuerdo. Quesos y vinos cuyas cualidades organolépticas son similares. La combinación de ambos realzan sus texturas, aromas y sabores. Ejemplo: un queso suave potenciará un vino suave.

·         Maridaje por contraste. En este caso, la intensidad de los sabores es bien diferente. Lo importante es que tanto el queso como el vino tengan un carácter bien definido. Ejemplo: Queso Azul y Vino Dulce.

·         Tip 1: En general, los vinos blancos maridan mejor con el queso que los tintos. Aquí, desterramos un gran mito.

·         Tip 2: Los rosados van a la perfección con quesos de pasta blanda o quesos frescos.

·         Tip 3: Los vinos con mucho cuerpo o carácter se amalgaman mejor con quesos ahumados, duros y aromáticos. 

·         Tip 4: Los espumantes hacer un gran matrimonio con quesos de corteza enmohecida y pasta blanda.

·         Tip 5: Los vinos dulces no son fáciles de armonizar. Actualmente, está muy de moda la combinación de quesos azules con cosechas tardía, tipo Sauternes o Porto.

Para cada queso, un vino diferente

La variedad de uvas con la que está elaborado el vino influye con creces. Dentro del amplio abanico de blancos, tintos y rosados, aparecen las diversas formas de elaboración. Así, por ejemplo, en los blancos se pueden diferenciar los jóvenes afrutados, los criados en roble o los fermentados en madera. Por su parte, en los tintos, distinguimos jóvenes de evolucionados o con cuerpo. Además, están los vinos dulces, los licorosos, los espumosos y la lista sigue. 

Por eso, a la hora de maridar vinos con quesos, es importante conocer determinadas pautas generales que nos permitan lograr la elección acertada. “La idea es que se dé el matrimonio o acuerdo perfecto”, repiten al unísono los especialistas en el tema. 

A continuación, les dejo algunos ejemplos emblemáticos para que pongan en práctica en casa, en un restaurante o en un encuentro con amigos sibaritas. 

·        -  Quesos de corteza enmohecida (Brie, Camembert) con Syrah, Cabernet Sauvignon, Malbec o un vino cosecha tardía de dulzor untuoso.

·         - Quesos de pasta blanda o frescos (Port Salut, Cuartirolo, Cremoso) con un rosado ligero o cuerpo medio, Sauvignon Blanc o Chenin Blanc. Entre los tintos, probá con Pinot Noir, Merlot o Sangiovese.

·        -  Quesos semiduros (Emmenthal, Gouda, Fontina, Gruyere, Pategrás, Fynbo, Cacciocavallo, Taleggio o Mozzarella) se ensamblan con Sauvignon Blanc, Viognier o algún Malbec o Cabernet Sauvignon de cuerpo medio.

·        -  Quesos duros (Reggianito, Provolone, Parmesano, Sardo) acuerdan con tinos intensos de Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah, Merlot o blancos con madera como el Chardonnay.

·         - Quesos azules (Roquefort, Gorgonzola) se entienden con vinos de cosecha tardía, Portos no demasiado añejos o tintos estructurados.

 

Etiquetas queso
Categoría Maridajes

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